viernes, enero 02, 2009

Un poema de Pedro Granados

¡Rompe Saraguey!
-Pedro Granados

No creo en gelman
No creo en kozer
No creo en zurita
Menos en milán
Tampoco en otro garcía
Aunque sea montero.
El maquillaje
los traiciona. La mirada
Los delata.
No son poetas. Jamás
Lo han sido. Su obra
Es un desperdicio del tiempo.
No sus mañas.
Políticos, funcionarios,
Árbitros y racioneros
De la imaginación
Por estos feudos.
Te descuidas y te endilgan
Alguno de sus halagos.
Y entonces,
Escapas de la caverna
De la opinión para figurar
En el entremés como telonero.
Voceadores profesionales
Demiurgos al centavo.
Preferible creer en la antipoesía
Pero no de don de Nicanor Parra.
Creo en Rafael Cadenas
Creo en Alejandra Pizarnik
En varios versos de Javier
Sologuren
Que hasta el día de hoy me acompañan.

(tomado de: http://blog.pucp.edu.pe/index.php?blogid=709)
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Fallece el poeta Raúl Parra

A inicios de diciembre pasado falleció el poeta Raúl Parra, originario del estado de Guerrero en México.

Raúl Parra (Tecpan de Galeana, Guerrero, 18 de abril de 1958), poeta y narrador, ha realizado estudios de lengua y literatura hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y en la Sogem. Imparte talleres de creación literaria en la Casa del Lago de la UNAM. En 1988 participó en Archipiélago carnal. Ha publicado en diversas revistas y obtenido premios literarios.

Me entero por los siguientes blogs:

Así de Barbas

Entrevista a Raul Parra

Libros de Raul Parra

De momento no tengo acceso a ninguno de sus poemas.
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Quintilla


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Aíseop al ratnevnieR

Aíseop al ratnevnieR
-Edgar Artaud Jarry

Reinventar la Poesía.
Fumando marihuana, bebiendo alcohol
leyendo poemas de Al Berto, Zoé Valdés,
Jorge Pimentel, Rainer María Rilke
bajo la oscuridad del cielo negro
mientras Israel bombardea Gaza
Aíseop al ratnevnieR
en la azotea solo dolor
el pensamiento hundido
una mano dos manos tres manos
millones de manos unidas
viajaremos a Gaza
para detener a las bombas
Aíseop al ratnevnieR
El día se ha vuelto negro negro
viento negro orgen todo espeso
negro espeso viento espeso negro
Reinventar a la Paz
Zap al a ratnevnieR
Israel y Palestina
no pueden convivir en paz
separémoslos entonces
démosles tierra fértil
y que la ONU resguarde y declare
patrimonio de toda la humanidad
las regiones en conflicto.
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Un poema de Al Berto

Otros poemas de Al Berto en:
http://www.habanaelegante.com/SpringSummer2006/Barco.html

AUTO-RETRATO CON REVÓLVER
-Al Berto

las palabras fueron hilvanadas por los perezosos dedos
el texto se revela en la claridad de las manchas de tinta
tejo la ausencia de un cuerpo que me es absolutamente necesario,
me duelen estos gestos
estas cosas cubiertas de polvo sobre la mesa:
papeles estrujados, fotografías, cartas interrumpidas,
objetos quebrados, señales tenues de aceite, fondos de tazas,
lápices, cigarros aplastados, el revólver

en uno de los bordes inaccesibles de la casa,
las arañas van construyendo nidos diáfanos
segregan sabios laberintos en peligrosa baba
me siento vacío, hoy
la comprensión del mundo se me escapa, poco importa
todo está en calma alrededor de la casa, el jardín quieto
podría pasar el día leyendo, por distracción,
a la manera de los príncipes persas
la noche enrojece las maderas, calienta
los libros parecen de piedra en su orden cauteloso

al alcance está el revólver
cerca de la mano que nunca aprendió a escribir, calienta
al simple contacto de los dedos
la otra mano, la derecha,
declinó un poco cuando supo el silencioso oficio

yo explico: hoy debe ser domingo
y la mano izquierda masturba mientras la derecha escribe con destreza,
sin cesar
más tarde, escribía yo
podrían las manos cambiar de oficio
el revólver se teñiría de tinta permanente, en el papel
el surco terrible de una bala
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jueves, enero 01, 2009

Otro poema de Joan Margarit

LA PROFESORA DE ALEMÁN
-Joan Margarit

En aquel Instituto de posguerra
debí haber aprendido algo de griego
y adquirido un barniz sobre los clásicos.
Pero, si aprender algo era difícil,
nada tenía aún menos futuro
que el alemán, cubierto por negruzcos
escombros de Berlín bajo la nieve.
La mía era una lengua perseguida
y la suya una lengua derrotada.
En un aula pequeña del chalé
donde estaba instalado el Instituto,
al entrar la encontraba de rodillas
fregando junto a un cubo, hablando sola.
No sé alemán y en general no tengo
buen recuerdo de toda aquella gente,
pero no olvidé nunca su dolor.
Ahora que paso cuentas con quién soy
siento en frías baldosas mis rodillas
mientras borro el ayer, como ella hacía
con la roja cenefa del mosaico.
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Un poema de Joan Margarit



Mañana en el cementerio de montjuic (mp3)

Matí al cementiri de montjuic (mp3)

Mañana en el cementerio de montjuic
-Joan Margarit

He estado en la montaña de las tumbas:
he llegado hasta aquí cruzando el yermo
de Can Tunis, nevado de jeringas
y de plásticos grises: aquí tiemblan, errantes,
las estatuas de trapo de los yonquis.
Corre la voz de que el Ayuntamiento
lo arrasará, cubriendo de hormigón
los campos de hierbajos ante la enorme reja
del cementerio, alzado frente al mar.
Será una compañía peor para los muertos:
los difuntos, su muro y su silencio,
armonizan mejor con esos yonquis
que son como soldados que deambulan
extraviados después de la derrota.

Al subir por el viejo camino frente al puerto
los barcos y las grúas van empequeñeciéndose,
se ensancha el mar. Aquí, en lo más alto,
estás salvada del dolor del mundo.

Matí al cementiri de montjuic
-Joan Margarit

He pujat la muntanya de les tombes.
He vingut fins a aquí travessant l’erm
de Can Tunis, nevat de plàstics grisos
i xeringues, on vaguen tremolosos
els ionquis com estàtues de draps.
Diu que l’Ajuntament vol arrasar-ho,
cobrir de formigó aquests camps d’herbotes
davant l’enorme reixa de la porta
del cementiri, alçat enfront del mar.
Serà pels morts més mala companyia:
els difunts, el seu mur i el seu silenci
s’adiuen amb els ionquis, com soldats
vagant perduts després de la derrota.

Pujant pel vell camí davant del port
vaixells i grues es van fent petits
i el mar es va eixamplant.
Aquí, en el lloc més alt,
estàs salvada del dolor del món.
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Nada me detendrá ni la muerte

Nada me detendrá ni la muerte
-Edgar Artaud

Nada me detendrá ni la muerte.

Ni los bombardeos de Israel en Gaza
ni los embates de los poderosos
ni el hambre en el mundo
ni la ruta inexorable
hacia una total destrucción.

Ni la desaparición de la historia
ni la desgarradura del arte
ni el oprobio político.

Nada me detendrá ni la muerte
de mis compañeros ni mi propia
muerte ni el crimen de mi pueblo
o el odio en el mundo;
no me detendrá nada, escribiré
poemas hasta el fin de los tiempos.

Levantaré a los poetas
de las tumbas escribiré poemas
romperemos el cerco
azotaremos la lógica
escribiré mis poemas hasta el fin
de los tiempos.

Nada me detendrá ni los poetas
en busca del oro
ni los falsos humanos
ni las mafias perversas
ni los monopolios arteros
ni los despreciables políticos
ni la maldad en el mundo
ni las sociedades secretas.

Nada me detendrá ni la muerte.
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Paul Eluard: Libertad

Libertad
-Paul Eluard

En mis cuadernos de escolar
en mi pupitre en los árboles
en la arena y en la nieve
escribo tu nombre.

En las páginas leídas
en las páginas vírgenes
en la piedra la sangre y las cenizas
escribo tu nombre.

En las imágenes doradas
en las armas del soldado
en la corona de los reyes
escribo tu nombre.

En la selva y el desierto
en los nidos en las emboscadas
en el eco de mi infancia
escribo tu nombre.

En las maravillas nocturnas
en el pan blanco cotidiano
en las estaciones enamoradas
escribo tu nombre.

En mis trapos azules
en el estanque de sol enmohecido
en el lago de viviente lunas
escribo tu nombre.

En los campos en el horizonte
en las alas de los pájaros
en el molino de las sombras
escribo tu nombre.

En cada suspiro de la aurora
en el mar en los barcos
en la montaña desafiante
escribo tu nombre.

En la espuma de las nubes
en el sudor de las tempestades
en la lluvia menuda y fatigante
escribo tu nombre.

En las formas resplandecientes
en las campanas de colores
en la verdad física.
escribo tu nombre.

En los senderos despiertos
en los caminos desplegados
en las plazas desbordantes
escribo tu nombre.

En la lámpara que se enciende
en la lámpara que se extingue
en la casa de mis hermanos
escribo tu nombre.

En el fruto en dos cortado
en el espejo de mi cuarto
en la concha vacía de mi lecho
escribo tu nombre.

En mi perro glotón y tierno
en sus orejas levantadas
en su patita coja
escribo tu nombre.

En el quicio de mi puerta
en los objetos familiares
en la llama de fuego bendecida
escribo tu nombre.

En la carne que me es dada
en la frente de mis amigos
en cada mano que se tiende
escribo tu nombre.

En la vitrina de las sorpresas
en los labios displicentes
más allá del silencio
escribo tu nombre.

En mis refugios destruidos
en mis faros sin luz
en el muro de mi tedio
escribo tu nombre.

En la ausencia sin deseo
en la soledad desnuda
en las escalinatas de la muerte
escribo tu nombre.

En la salud reencontrada
en el riesgo desaparecido
en la esperanza sin recuerdo
escribo tu nombre.

Y por el poder de una palabra
vuelvo a vivir
nací para conocerte
para cantarte
Libertad.
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el angel literario: ¿porqué escribo?



El angel literario
Frederic Beigbeder, Eduardo Manet, Claribel Alegría, Christophe Ferré, Fernando Arrabal, Fernando Botero, Dimitri Savitski, Zoé Valdés, Igor Marojevic.
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