viernes, febrero 10, 2012

Ciudad Sol


Cuando llegué a Ciudad Sol en las montañas de ZX
el viejo auto rentado se topó con un biblioburro
que se atravesó en la carretera -era un hombre viejo-
y un burro aún más viejo
con dos costales de libros maltratados.

El chofer parsimoniosamente se detuvo
mientras yo con la vista perdida por la tristeza
miraba sin ver, el horizonte y la niebla;
conocía Ciudad Sol desde hace tiempo
y la elegí para vivir indefinidamente
días, semanas, meses, mientras agotaba los
escasos ahorros y las tarjetas de crédito.

Había decidido estar lejos muy lejos
de mi país, en un lugar apartado como éste
no me alojé en Ciudad Sol, sino en un
pequeño pueblo a tiro de bicicleta
mucho más barato y tranquilo;

pero pasaría el tiempo en la Ciudad
recorriendo los cafés -excelentes-
sentándome en la enorme plaza
tan amplia que siempre serás anónimo
luego mirar a los turistas ó a los artistas
cuyo gusto nunca parece estar equivocado.

El frío, el café, el aguardiente
el pan, las bellas mujeres alegres
y mi pobre anonimato silencioso
relajado, como en la película
Muerte en Venecia -no había leído la novela-
pero no me desagrada este final
terminar en Ciudad Sol, no me desagrada en absoluto.
Share/Bookmark

No hay comentarios.: