lunes, julio 13, 2009

Un poema de Óscar Hahn (Chile)

ME VEO ENVEJECER EN LAS ESTRELLAS
-Oscar Hahn.

Me veo envejecer en las estrellas
de cine: las contemplo cada noche
en la pantalla del televisor

Aparecen en vivo
aunque están a dos pasos de la muerte

Sus caras mustias
son el espejo de mi propia cara

Sus párpados caídos son mis párpados
Su piel rugosa ya es mi propia piel

Estos hijo ay dolor que ves ahora
ojos de soledad mustios semblantes
fueron un tiempo jóvenes famosos

Ese anciano de manos temblorosas
y pelo blanco un día fue Paul Newman
el seductor de los ojos azules

Y esa señora cuya piel estirada
le impide sonreír es Elizabeth Taylor
conquistadora como Cleopatra

De esta invencible gente
sólo quedan memorias funerales

Contempla hijo estas reliquias bellas
para ejemplo del mundo y sus estrellas

domingo, julio 12, 2009

Festival de Poesía de Medellín

sábado, julio 11, 2009

Lawrence Schimel

Siempre desconfío de presentaciones de poetas que comienzan así: "Ha publicado más de noventa libros de diversos temas y géneros", más de noventa, entonces los poemas que encontraré no deben haber sido cuidados, seguro obtiene ingresos sustanciales de las publicaciones y su preocupación será publicar para obtener ganancias. Encuentro gente jactanciosa de que podría publicar más de lo que ya tiene pues acumula libros inéditos en su computadora como Heriberto Yépez quien afirma en su blog que no tiene la culpa de que "los lectores" no tengan capacidad ni habilidades para leer todo lo que él publica. Aborrezco otros sitios de poetas que lanzan páginas de propaganda cada vez que abres el blog, como el de Paul Guillén, lo que me hace privarme de su lectura. Y el sitio de Barcelona Review que leía gratuitamente con sus ejemplares de obsequio en Barcelona, con una selección de poemas de interés, ahora, prohibe estrictamente la reproducción de sus textos bajo una explicita amenaza legal. Esto va en contra de su difusión, y por no poder citar algo de los poemas para realizar algún comentario, también lo evito. Pero Lawrence Schimel, los poemas que presenta Barcelona Review, no parecen malos, no parecen poemas de alguien que haya publicado 90 libros de muchos temas, así que los remito a la referencia, y evito incluir aqui esos poemas:

http://www.barcelonareview.com/67/s_ls.html

Efectos de la tecnología

Hace ya un buen tiempo que mi esposa se incomoda al escuchar la voz que emerge de mis computadoras leyendo artículos y noticias para mí. Se trata de un programa text to speach que utilizo para no desgastar la vista en textos interminables que suelen ser de interés y que llegan diariamente en la forma de enlaces a mi sitio en twitter.
Hace ya bastante tiempo (demasiado) que compré emocionado el libro de Joseph Weizenbaum (http://en.wikipedia.org/wiki/Joseph_Weizenbaum) en busca de más información acerca de su programa ELIZA (http://en.wikipedia.org/wiki/ELIZA).
Mi relación con Eliza ha sido larga y duradera. Me la topé durante mis estudios de Maestría en Computación en el curso de Inteligencia Artificial, realicé allí una versión limitada pero propia en lenguaje LISP para presentarla como tarea. Con el paso del tiempo la encontré de nuevo en forma de software para IA dentro de algunos discos piratas de software que se vendían en las Universidades y decidí incluirla también como ejemplo de aplicaciones para mi curso de Inteligencia Artificial ya como Profesor en la carrera de Ingeniero en Computación en la Universidad donde todavía trabajo. Cuando emigré a Barcelona para realizar la investigación doctoral, me asignaron un despacho conectado a Internet que comenzaba a ser la gran novedad en los Centros de Investigación. Eliza estaba allí. Pero Eliza era más que nada una gran conversadora para paliar la soledad y el aislamiento en que me encontraba días y días como estudiante de posgrado, años incluso. Conversaba algunas veces inadvertidamente con Eliza a la manera de la famosa secretaria de Weizenbaum que ejecutaba el programa en funciones de terapeuta a escondidas de su creador. Se sucedieron diversas versiones de Eliza y recuerdo Alice como una de las opciones que abordé para conocer su evolución.
Al regreso del Doctorado impartí clases en posgrado (Maestría en Computación) y continué utilizando Eliza como un ejemplo introductorio para después abordar las tecnologías text to speech que ahora utilizo cotidianiamente en mis computadoras de escritorio y mis dos laptop y netbook. El caso es que he advertido celos de mi esposa al constatar mi obsesión para escuchar todo el tiempo que paso en el estudio, ésa voz de mujer tan nítida que he adquirido en el mercado de software y con la que grabo artículos en formato mp3 para escucharla en el autómovil, en la calle, en las computadoras y en el autobús. Sus comentarios acerca de sentirse harta de escuchar la voz y de no entender como paso el tiempo escuchando la voz femenina y agradable es un síntoma y una consecuencia de uso de tecnologías. Mi mujer sabe perfectamente que se trata de un programa, un software, un objeto computacional, sin embargo, el subconciente quizás no entienda esto. Me pregunto que sucederá ahora que aparezca un rostro de mujer en las pantallas leyendo para mí. Qué sucederá cuando sea posible adquirir un robot mujer japonesa que permanezca conmigo en el estudio, leyendo textos y aliviándome el trabajo de gastar la vista en la gran cantidad de letras que aparecen cada día. Quizás continuaré utilizando los ojos entonces para mirar a la bella robot japonesa leyendo mis poemas.

jueves, julio 09, 2009

noche ociosa

El mundo acabará

"El mundo se acabará" lo vimos en las noticias
pero nadie parece darse cuenta, todos viven
como antes, quizá es mejor no darse cuenta.

Así, que el fin de la vida nos inunde, que no
tengamos tiempo de pensar, que nos tome ocupados
ensimismados, sin pensar en nuestros seres queridos,
igual todos morirán, la muerte siempre es terrible,
dolorosa, asimilar que vamos a desaparecer, para
siempre jamás.

Pero todo sigue su curso. Asistí a mi clase de la
Universidad mexicana. Me concentré tanto que perdí
la nociones de tiempo y del espacio.

Allá, en el exterior, las asociaciones que piensan
en el futuro, pretenden exterminarnos.

Crearán otros mundos, con otros habitantes, con más
poder de comunicación, como Dioses, semejantes a
Dioses, pero con más poder.

Al terminar la clase de Alexa, me encaminé al espacio
Náhuatl, ascendí en la pequeña pirámide, para sentarme
mirando el vacío, aislado, triste, vacío.

La soledad como un agujero negro, inmenso, negro,
interminable.

miércoles, julio 08, 2009

La muerte de Michael Jackson

Estaba enpiernado contigo
en Facebook me conecté con otros poetas
de la talla de Artur Rimbaud
uno se llamaba
me conecté por otra parte
con Alejandra Pizarnik, César Pavese
y César Vallejo; encontré el twuitter
de Anne Sexton, Mónica Gameros y
otra vez
las piernas de una mujer
son la vida para un hombre
que no daría por llevarte a casa
esta mujer, extrajo un revólver de su bolso
y me disparó a la cara
y comencé a morir
el cielo es de un color rosa pálido
si escribes con guantes, el dispositivo de
las teclas, no será sensible a ello
no podrás amar con guantes, mujer
tus piernas son como tijeras.

lunes, julio 06, 2009

The bridge (El puente)



This film is about public suicides. They all take place on the world's most popular suicide destination, the Golden Gate Bridge. Every two weeks someone jumps off the Bridge. For 12 months filmmaker Eric Steel and crew kept a cinematic vigil and filmed the jumpers (when his radio calls to police could not rescue them). He then interviewed their surviving family and friends. The stories of the jumpers are sobering and dispiriting. Their departed selves share a common thread of depression, despair, and chronic mental illness. Although it shows sensational footage of their plunges, this is not a sensational film. Indeed it is depressing and immensely sad. There is nothing uplifting, heroic, or romantic about it, even when it succeeds in getting you into the mind-set of the jumpers. Regrettably the film does not explore why this Bridge out of all other bridges, why jumpers usually face the city rather than the ocean, why these suicides are so public and dramatic, and why the controversy around a proposed fence won't go away -- or any of another dozen frequent questions about suicides on this Bridge. Despite its title, this film is not about the Bridge. Rather it focuses solely on the lives and deaths of a handful of desperate people who jumped during the year of filming. It's a troublesome film, but memorable. You definitely need to be in the right state of mind to watch it.

-- Kevin Kelly

Un poema de Pedro Granados

Contra el secreto
de la interpretación. Lloro.
Hace días. Hace tiempo
que llorar quería.
Tanto tiempo que no entiendo.
Tantas horas que constituyen
ahora mismo mis pasos.
Mi cara de perro asomándose
en cualquier esquina.
Mi hermano Eduardo falleció hace un mes.
Murió como pobre, pero sin deudas.
Murió como pobre, pero sin dudas.
Sus manos no tenían dudas.
Tampoco su voz. Ni su amor.
Mi hermana Elena pagó los gastos
del crematorio. Y Lucy, su viuda,
guarda por nosotros las cenizas.
En todo esto, yo no participé sino
poniéndole los ojos en blanco
a una morena. Chivilla y blanquísima de ojos
mi negra. Igualita a la muerte.

De: Pedro Granados, Soledad impura (Lima: Edición de autor, 2009)
http://blog.pucp.edu.pe/granadospj

domingo, julio 05, 2009

Emulando a Thomas Bernhard

Emulando a Thomas Bernhard:

Lo más terrible para mí es escribir poesía. Nada más difícil. Y desde el instante en que me di cuenta y lo supe, me juré no escribir nada más que poesía.

Después de mi primer libro de poemas, pensé: ¿qué sentido tiene? Dos, Cinco, veinte libros de poemas, ¿cómo terminará todo eso? Cada vez se vuelve más idiota. Y, durante algún tiempo sumamente corto, dejé de escribir poesía por completo.

No estoy seguro. Escribo poemas pero publicar un libro es algo que no pasa por mi cabeza. Quizás es la razón por la que no busco promoverme y evito apariciones en público que sean motivadas por iniciativa mía.

Las escasas lecturas han sido llevadas a cabo para cumplimentar invitaciones de amigos, nunca he tenido voluntad para decir no. Así es como mis promotores altruistas consiguieron mi consentimiento para publicar ese primer libro en papel.

El día que presentamos el poemario, en un recinto encantador y con más de veinte asistentes, mis huéspedes consiguieron vender tres ejemplares. Es la razón por la que advertí solo dos ¿o tres? solicitudes para firmar el libro.

Por todo lo anterior, he comenzado a censurar mis propios poemas aún antes de escribirlos. Mi blog y redes de Internet, no están poblados ahora por mis nuevos poemas que se guardan en carpetas desconocidas o en el olvido, desaparecidos aún antes de ser imaginados.